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Diosa guerrera

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Viñeta Diosa guerrera

Mensaje por Ela McDowell el Vie Mayo 09, 2014 11:24 pm

GÉNERO: Sci-Fi
CLASIFICACIÓN: +13
TOTAL DE CAPÍTULOS: 1

DIOSA GUERRERA
Había olvidado cuán oscura se había vuelto esa parte del mundo. Una ciudad tenebrosa, pintada sobre un lienzo gris con monótonos colores, que pisoteaba la eterna piedra en la que fue erigida. Ya poco o nada quedaba de los cimientos en los que alguna vez se alzaron templos en su nombre y en el de sus hermanos y hermanas; ancestrales recuerdos que fueron exiliados al olvido cuando los primeros hombres comenzaron a dudar de su existencia, rechazando su culto y tomándolos por simples inventos fantasiosos de pretéritas eras.

A pesar de que los llamaron “mitos”, nunca en su corazón albergó el mínimo rencor.

Ella en sepulcral silencio los observó durante milenarias épocas. Los siglos pasaban y los labios mortales nunca volvieron a llamarla, a invocarla con una susurrante oración o plegaria. Aun así, siguió esperando el momento en el que aquellos seres perecederos necesitaran de su divina protección. Pero, incluso llegados a dicho punto, ninguno pidió su ayuda. Nadie acudió en su búsqueda, sin importar las desdichadas circunstancias.

«Tal vez mañana. O el día que le siga», se repetía cada vez que el último halo dorado era tragado por el poniente, dando paso a una ilusoria luna, astro cuya luz no era más que un mero espejismo de lo real.

Año 2135 d.C. Finalmente, luego de un insoportable letargo, el juicio se llevó a cabo. Zeus, su lúcido padre, había decidido el castigo que debía ser impuesto a la ingrata raza que antaño creó. La joven doncella imploró el perdón de los humanos en nombre de la misericordiosa figura del rey de todo y de todos, empero sus súplicas fueron vanas cuando la guerra estalló. ¿Cómo imaginar que los destruirían con sus propias armas? El mecánico ejército, comandado por Ares, comenzó por desatar su furia en el oriente, la tierra que los vio nacer. Incluso Hades y Poseidón contribuían con infaustos acontecimientos hasta los confines del mundo.

Atenea abandonó sus aposentos en el Olimpo, y con ello su título entre los doce grandes. Mas debió pagar con la eternidad que por mucho tiempo poseyó, convirtiéndola sólo en otra mortal que sucumbiría ante la potestad de los cielos. Pero ni siquiera el perder la única vida que había conocido la hizo dudar de la posición que eligió defender.

Mientras las monstruosas máquinas de acero y metal bajaban sus largos tentáculos, con la misión de detectar cualquier rezago de humanidad y proceder con la exterminación, la mujer envainó la espada que solemnemente portaba en la espalda. Con sumo cuidado se camufló entre las sombras, recorriendo el empedrado camino con silentes pasos, escabulléndose así de Los Rastreadores, como les llamaban los supervivientes que permanecían ocultos en el subsuelo de la capital griega.

—Así que has venido —una gélida voz la retuvo en su andar. Dándose media vuelta, observó al hombre de incipiente barba cana y cristalinos orbes que adquirían los mismos tonos azules del insondable océano, los cuales reflejaban la tempestad que producía el lóbrego reencuentro en el interior de su alma.

—Tío —fueron las únicas palabras que le dedicó Atenea al dios de los mares. Bien podrían haber cortado en dos la tensión en el ambiente de haberlo querido.

—Debiste quedarte en lo alto de la montaña, demostrando tu lealtad a Zeus al igual que lo hicieron el resto de tus hermanos. Ahora no importa el pasado —ella no respondió—. ¡Eres una desgracia para los tuyos! El destino que te espera será el mismo que el de los bastardos a los que decidiste proteger.

Poseidón fue quien dio el primer golpe con su largo tridente. Atenea a duras penas logró bloquearlo con la gélida arma que ahora cargaba entre sus firmes manos. La diferencia de poder era abrumadora, y de antemano había sabido que así sería. ¿Qué posibilidad tenía una exiliada en contra de uno de los más poderosos dioses? Aunque a ella poco le importaban las probabilidades. Esquivaría, bloquearía y arremetería depositando sus esperanzas en la razón que la impulsaba a seguir adelante.

—En tus días fuiste la mejor guerrera que jamás existió —la sorprendió la deidad con su confesión—. Pero ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.

Atenea sonrió.

—Homero.

—Lo siento, mi niña.

Las gruesas y afiladas puntas del instrumento mecánico atravesaron su abdomen en un corte limpio. De las heridas manó un manantial carmesí que se negaba a cesar su furioso fluir, arrebatando de ella la escasa energía que su débil cuerpo albergaba. Su último hálito escapó por sus labios, ligeramente curvados hacia arriba, antes de desplomarse sobre el suelo de granito.

Esa noche... Grecia lloró.

Notas del autor:
Este es un breve escrito que hago como reto que me colocó @Alex Beckhamm. Espero que les haya gustado, pues es mi primera mini-historia de este género. Perdón por lo corto y nada imaginativo. Piensen que es una especie de apocalipsis de máquinas con los antiguos dioses griegos como protagonistas, quizá un tipo de Matrix. (?)
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Viñeta Re: Diosa guerrera

Mensaje por Alex Beckhamm el Dom Mayo 11, 2014 3:13 am

Pude haber llorado si no hubiera sido tan corto. Manejaste muy bien los términos que te di y la trama en la que las envolviste. No me imaginé que este iba a ser el resultado, ya que quedó casi perfecto. Lo único, fue que en realidad no sabes de esta categoría, Ciencia Ficción. No está completamente alejado de lo que es, pero no estuvo tan sumergida en eso como para colocarlo como sólo Sci-Fi. De todo, sólo la guerra y las máquinas están acorde con el género, pero de resto es más otra categoría. Pero no importa, porque el escrito quedó genial.

Me parece que quedó con una extensión adecuada. Estabas súper preocupada con eso de la cantidad de palabras, pero en realidad no me parece que fuera tan importante. Se dijo todo y se terminó todo, nada más podía salir de ahí, a menos que quisieras hablar más sobre la guerra que se desató entre el Olimpo y los humanos en esa época futura. Me llenó completamente, me deprimió la muerte de Atenea (que por cierto es una de mis diosas griegas favoritas) y la sufrí. De verdad creo que hubiera llorado, pero como es tan corto, no logré llenarme tanto como para hacerlo. Nunca me imaginé una pelea así entre Poseidón y Atenea, aunque estos dos sean algo así como enemigos. Mucho menos pensé en Atenea como la redentora de los humanos, la única con esperanza. Pero así quedó, y así me gustó.

Muy buen escrito de verdad, Ela. Deberías escribir más de esto. c:


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Alex Beckhamm


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