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Secretos en Juego ~Hunter x Hunter

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Long Fic Secretos en Juego ~Hunter x Hunter

Mensaje por Rose Zoldieck el Sáb Jul 19, 2014 3:57 am

De presentaciones y otras cosas

Era primero de septiembre, el día en que Gon, Killua, Kurapika y Leorio, habían elegido para reunirse en la ciudad de York. Aquella mañana, Gon y Killua estaban visitando el mercado de York Shin, con la esperanza de poder hacer algo de dinero antes de la gran subasta y de paso, curiosear un poco. Gon observaba todo asombrado, sobre todo al percatarse de la gran cantidad de gente y la más grande cantidad de objetos que había. Killua miraba a su amigo algo compasivo ante la su capacidad de sorprenderse fácilmente, sabiendo que el chico no había estado nunca en una ciudad como aquella.

-En fin, ¿crees que Kurapika y Leorio se aparezcan?

-Prometieron vernos aquí. Estoy seguro de que vendrán.-fue la sencilla y llana respuesta de Gon.

Killua estuvo de acuerdo, aunque pensaba que lo más sensato sería que se contactaran con ellos, aunque…. Bueno, no tenían aún un medio sólido para ello y dudaba que lo aprendido del Nen sirviera para algo así. Por lo mismo propuso al pelinegro ir a comprar un celular, algo que les sería de mucha utilidad, sobre todo en situaciones de riesgos.

El vendedor era un señor gordo y con aspecto de comerciante turco. Su voz sonaba casi como un intermitente pitido ante la velocidad con que promocionaba cada uno de sus teléfonos celulares, ante la mirada confusa y curiosa de Gon y la prevenida de Killua. En el momento en que el hombre había comenzado a hablar sobre las maravillas de sus celulares último modelo, con GPS incluido, una voz sorprendió inesperadamente a los dos chicos argumentando la inutilidad de sus celulares.

-¡Leorio!-la sonrisa de Gon no se hizo esperar mientras que el joven los saludaba alegremente.

Ante la mirada atónita del vendedor, el joven comenzó a hablarles sobre qué celular sería más conveniente para ellos, lo que resultó en la decisión de llevarse dos Beetle 07.
Una hora después, Gon agradecía feliz a Leorio por la compra, ya que no sólo los ayudó a elegir el modelo sino también a saber regatear y pagar un buen precio por ellos. Fue en ese momento en que el estómago de Killua rugió de hambre, mientras que los otros dos estallaban en carcajadas.

-¿Porqué no vamos a comer algo?- sugirió el mayor, así podrían estar tranquilos y conversar un poco más.

Fue una buena idea ya que, cuando Leorio supo que Gon le había devuelto la etiqueta a Hisoka y había llegado al piso doscientos en la Torre Celestial, casi se cayó de espaldas de la impresión. El chico se había vuelto realmente fuerte entonces para poder hacer todo aquello, aunque no se imaginaba aún hasta qué punto. Bueno, él también se había vuelto más fuerte, e incluso había aprendido Nen… o eso creía.

-Como lo imaginaba, Leorio aún no aprende completamente el Nen.-dijo Killua de camino al hotel donde estaban hospedados, sonriendo maliciosamente.

Como esperaba, Leorio estalló de enfado ante lo dicho por el chico.

-¡Pues por lo menos he aprendido algo, no tienes que recriminarme por eso!

-Sólo has aprendido Ten y aún te faltan otros tres principios que aprender, ¡baka!-respondió el chico sonriendo divertido, mientras salía corriendo para huir de Leorio que amenazaba con golpearlo.

Gon los observó irse calle arriba algo avergonzado por la escena que sus amigos estaban armando, la gente que caminaba del otro lado de la calle, adelante y atrás de ellos, los inspeccionaban de forma incómoda. Mientras tanto, Killua corría a gran distancia de su compañero, vociferando burlonamente “Baka” varias veces. Miró por sobre su hombro cómo el joven estaba morado de enojo y cansancio, a más de diez metros de él y sonrió otra vez victorioso. Se giró nuevamente dispuesto a correr cuando de repente, sintió chocar con algo. El impulso  de la carrera lo hizo caer bruscamente al suelo, al tiempo que sentía otro cuerpo caer en dirección opuesta.

-¡IDIOTA!-el grito furioso lo sacó de su aturdimiento justo en el momento para ver la ropa interior de una muchacha y luego, cómo ésta misma le propinaba una fuerte patada que lo tiró otros cinco metros más allá de donde estaba.

Fue en ese instante en que Leorio y Gon, alertados por el grito, llegaban para observar la escena; Killua, casi en estado nocaut tirado en el suelo, y una chica de no más de trece años parada a cinco metros de él, aún con la pierna extendida por la patada que le había dado.

-Killua, ¿estás bien?-preguntó Gon, observando la cara atontada de su mejor amigo volver poco a poco a la normalidad.

Leorio observaba a la chica con ojos recelosos, se le hacía algo familiar pero en ese momento no se acordaba de donde. No obstante, emitía un aura algo agresiva y peligrosa… tal vez había que tener cuidado con ella.

-¿¡PERO QUÉ TE PASA?!-fue el rugido doloroso del chico de cabello plateado, ahora sí que se había puesto de mal humor.

Ella lo taladró con la mirada.

-¿Qué me pasa a mí?- ¿¡QUÉ TE PASA A TI, PERVERTIDO!? ¡ME HAS MIRADO LA ROPA INTERIOR!

Tanto Leorio como Gon miraron atónitos a Killua, que se había ruborizado levemente.

-Vaya, vaya, vaya, no pensé que fueras de esa clase de personas pequeñín.-se burló el mayor, sonriendo divertido ante la cara asesina del otro.- Aún no estás en edad para ese tipo de cosas.

Gon seguía mirando algo impactado a su mejor amigo. ¿Había sido cierto aquello?

-Killua, ¿es verdad lo que dice ella?

El chico volvió a ponerse rojo. Sí, lo había hecho, pero de forma accidental, no como esa muchacha lo pensaba.

-Esto… fue un accidente, no es como si yo quisiera verle la ropa interior.-respondió desdeñosamente, mirando mal a la muchacha.
Gon sonrió al tiempo que Leorio se aguantaba la risa por la situación embarazosa en la que Killua se había metido. “Castigo divino”, se dijo mentalmente.

-Bueno, de todas formas Killua lo siente por haber chocado contigo y haber mirado tu ropa interior de forma accidental… ¿no es así?-argumentó el pelinegro, sonriéndole afablemente.
Killua solo emitió un resoplido, fastidiado por tener que disculparse con una niña tan agresiva como esa.

-Lo siento.-dijo, sin quitar la mirada desafiante en dirección a la chica.

La joven soltó un suspiro, ignorando la mirada del chico y aceptando la escueta disculpa.

-Ahora, podrías decirnos tu nombre, ¿no lo crees?-siguió diciendo Gon, tratando de cambiar el ambiente tenso que se había formado.- Me llamo Gon Freecs, y estos son mis amigos

Leorio y Killua-presentó a los otros dos, señalándolos respectivamente-, un gusto en conocerte.-terminó de decir, estrechándole una mano.

Con una sonrisa, la chica estrechó la mano de Gon. Era la primera vez que una persona la saludaba de forma cordial y simple, no amenazadoramente o obsesionadamente. ¡Por fin una persona normal!

-El placer es mío, mi nombre es Mizuki Akiyama.-se presentó haciendo una leve reverencia.

En ese momento, Leorio pegó un brinco al tiempo que repetía “lo sabía, lo sabía” varias veces. La joven hizo una mueca de desesperación, al tiempo que se tomaba la cabeza con una mano. Hasta ahí había quedado su infiltración.

-Esto… por favor, Leorio, cálmate, estás provocando que todos los demás nos miren.-pidió Gon, observando además el rostro azorado de la joven.-Tal vez si vamos a un lugar más privado podremos presentarnos como es debido.

Mizuki y Killua asintieron automáticamente, la primera, porque no quería que su identidad fuera revelada más de lo que ya había sido y el segundo, porque quería a toda costa que terminara aquella escena vergonzosa para él.

Una vez instalados en la habitación de Gon y Killua en el hotel, reanudaron la conversación antes pendiente. Leorio se había calmado y disculpado por su comportamiento algo disparatado con respecto a Mizuki.

-Creo que he de presentarme nuevamente, ya que al parecer tengo un seguidor entre ustedes. Mi nombre es Mizuki Akiyama, tengo trece años recién cumplidos, hace un  par de años era conocida por ser una famosa actriz infantil en todo el mundo en la serie Rettsu bōken y actualmente estoy huyendo de mi odioso hermano y de mi padre que me quiere casar a la fuerza.

Todos quedaron sorprendidos por la última parte, aunque Gon y Killua ya entendían el porqué de la reacción de Leorio al saber su nombre.

-Pero, ¿no es muy peligroso para una chica andar viajando sola?-quiso saber el mayor de los tres, observando el menudo cuerpo de ella.

-Me las he arreglado cuando he estado en apuros, además, mi licencia de cazador ha servido mucho en estos dos últimos años.-respondió, sonriendo.

-¿QUÉ?-preguntaron los otros tres, asombrados de aquello.

Mizuki se rió, divertida de las caras de los otros tres.

-Obtuve mi licencia a los diez años pero no había comenzado a usarla y a ejercitar como “cazador” hasta que me escapé de casa.

-Mizuki-san, ¿sabes usar nen?

-Desde los ocho años. Mi hermano y mi prometido me han sometido desde hace años a un arduo entrenamiento en técnicas y tácticas nen y de combate.

Gon se mostró maravillado al igual que Leorio, sin percatarse que Killua observaba sospechosamente a la chica. Así también, comenzó a contemplarla con más detalles, ya que antes, no había podido hacerlo. Cabello naranja atado en dos colas, ojos extrañamente marrones dorados, estatura media, figura delgada y menuda. A simple vista, era una chica que no sobresalía mucho, excepto claro que era linda y popular por haber sido actriz. Pero para él, que había sido criado en los principios de un asesino, sabía que algo ocultaba, algo turbio habría que decirlo.

-Tu prometido, ¿cómo se llama?

La pregunta tomó desprevenida a la joven, que había estado concentrada en hablarles a Leorio y Gon de su entrenamiento para fortalecerse en Nen. Su rostro adquirió un tono levemente pálido al contemplar aquellos ojos azules que se habían vuelto sumamente intimidantes. No era para nada una mirada amigable, era una mirada cargada de escepticismo, desafío, una pisca de crueldad y a la vez indiferencia. Era la mirada de un asesino que ha estado toda su vida conviviendo con la muerte de forma tan intensa, que su semblante lo reflejaba. Tal vez, él ya había descubierto su secreto. ¿Qué debía hacer? ¿Mentir o simplemente entregarse a lo que el azar le deparara y contar esa verdad?

-Se llama Hisoka.-la sonrisa que puso la chica dejó helados a los otros tres.

Las miradas desorbitantes de los jóvenes no se hicieron esperar. Había que ver entonces por qué había huido de su casa, es decir, había que estar loco para querer casarse con ese sicópata. Killua, sin embargo, seguía mirándola de esa forma inquietante e incómoda, esperando que hablara por su propia voluntad, si es que no quería ser forzada a confesar. Mizuki volvió a suspirar. Sí, ya había descubierto su secreto. Tal vez ella tampoco estaba exenta de la peculiar aura que emanaba.

-Estás bromeando, ¿no? Sí, eso es, debe ser una broma que estés comprometida con ese tipo.-dijo Leorio, mirándola aún con los ojos atónitos.
La peli-naranja frunció el ceño, evidentemente molesta.

-Claro que no estoy bromeando.-la mirada amenazante dejó con las palabras en la boca al joven.-En realidad, él es un buen amigo cuando se sabe conocerle y tratarle, aunque un poco caprichoso y mentiroso como todo buen manipulador. Supongo que sigue igual de siempre, aunque han pasado dos años desde la última vez que lo vi.

-Pero…. Mizuki-san ¿estás segura de lo que dices?  ¡Ese tipo mató a un examinador la vez anterior que dio la prueba del cazador sin contar a tantos más en la que recientemente dimos! ¡Ha querido matar a Gon y a Killua también sólo hay que verlo por el aura que emana! ¡Está desquiciado!

Los ojos marrones de la chica se oscurecieron de forma amenazante.

-Si no conoces realmente a Hisoka será mejor que no hables.-se levantó de su asiento, caminando desafiantemente en dirección a la puerta de salida.
Leorio quedó pálido por un instante mientras observaba cómo la chica llegaba hasta la puerta, dispuesta a irse de allí. Fue en ese momento que la voz de Killua se hizo presente en toda la sala, dejando a todos paralizados.

-Hey, Mizuki-san, ¿porqué no le dices a todos que eres una asesina profesional?

La ojicafé quedó paralizada a punto de girar el pomo de la puerta, mientras que Killua sonreía astutamente. Se giró, lentamente, quedando cara a cara con el chico de ojos azules, un instante tenso y electrizante en donde ambos se miraron como dos asesinos profesionales que se encuentran, mientras sus auras provocadoras se hacían sentir en la habitación.

-Tú ya lo sabías, ¿cierto?-avanzó, ligeramente, en dirección a donde estaba Killua, quien se sintió un poco incómodo al ver cómo la chica no paraba en su caminar y estaba cada vez más cerca de él. Cuando estuvo a un metro de distancia, le clavó una mirada melancólica que se reflejaba en sus ojos marrones.- ¿Por qué entonces me has tenido que delatar? Tú más que nadie debe saber lo insoportable que es la soledad que te rodea cuando se sabe que eres un asesino…

Dicho y hecho la chica dio media vuelta y, así mismo, salió de la habitación, dejando una serie de caras y sensaciones en los tres chicos presentes. Killua supuso que era mejor así, que sería un problema menos y que no la vería más. No sabía que esto solo era el comienzo de las cosas que iban a suceder.
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